| published: 2007-08-07 |
Descubriendo a un gran héroeLlegaron peregrinos de Texas para conocer Schoenstatt y aprender más del gran héroe, José Engling |
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Schoenstatt, Aleida Montalvo. Acompañados por la Hna. Corelia, la Hna. Daniela, el P. Jonathan Niehaus (autor del libro "Héroes de fuego") y el P. Héctor Vega, llegaron treinta peregrinos de Texas para conocer los lugares más importantes para todo schoenstattiano. Al llegar a destino después de un largo viaje, experimentaron una gran alegría al estar por fin en esa pequeña capillita del valle: el Santuario Original, el lugar donde comenzó todo en Schoenstatt. Estuvieron allí un rato y luego continuaron con una visita a la casa antigua, donde el Padre Kentenich vivió por algunos años con los Padres Palotinos. En las huellas de José EnglingEl segundo día tuvieron un encuentro muy especial: estuvieron dos horas con el Hermano Pablo Hannapel. Él es muy reconocido por su vida dedicada a José Engling, quizás no hay nadie que sepa más de José Engling que el señor Hannapel. Él preparó una presentación acompañada con fotos donde explicaba de una forma muy agradable y divertida la vida de José y su ideal personal, "Ser todo para todos y entera propiedad de la Santísima Virgen". Este fue un excelente comienzo, ya que luego de estar unos días en Schoenstatt partieron a Cambrai, donde está el único Santuario de Schoenstatt en Francia. Existe gracias a José Engling ya que fue construido en el lugar donde él fue visto la última vez – durante la primera guerra mundial – y donde dio su vida por Schoenstatt. También conocieron Lisieux, donde escucharon algo más sobre la vida de Santa Teresita del Niño Jesús y de ahí pasaron a Paris por dos días. Un tiempo de retiroDespués de su visita a Francia regresaron a Alemania, a Oberkirch, uno de los centros de Schoenstatt que visitó el Padre Kentenich en 1967. Estuvieron allí tres días. Los aprovecharon para la reflexión y el descanso, pero celebraron también alegremente el cumpleaños del P. Héctor Vega con una autentica "Schwarzwälder Kirschtorte" (torta de cerezas a la Selva Negra). Luego de tantos lugares visitados fue hora de despedirse y regresar a casa, donde podrán aplicar a su vida diaria todo lo aprendido. Por fin hemos llegado a la metaAlgunos de los testimonios personales de los peregrinos: Me llevo a mi casa el poder haber compartido el "cielo" que preparan a todos los que entregamos nuestro corazón a la Mater para ser transformados. El saber que tengo un Padre y una Madre que me cuidan y me educan como buenos padres. ¡El saber la importancia de dejarse educar para agradar a nuestro Padre Dios! Todo habla de paz, orden, disciplina, respeto... Gran confianza en la fe práctica en la Divina Providencia. Anónimo Con esta visita me llevo a mi casa alegría, sensibilidad, gratitud, confianza, espiritualidad, amor a mi esposa, hijos y familia. Antes de llegar al Santuario, el P. Héctor Vega me esperó para preguntarme algo, después yo le comenté que me sentía feliz de estar en Schoenstatt y que como el Padre Kentenich dijo en una plática en un lugar de Schoenstatt: "por fin… por fin hemos llegado a la meta, lo que anhelamos sincera y ardientemente se ha hecho realidad cuando fueron aceptados como congregantes marianos". En este momento me dijo el P. Vega: "ahí está el Santuario", en ese momento sentí que la Mater me daba la bienvenida tocándome los hombros. Sentí una sensación maravillosa como si una corriente eléctrica leve me recorriera el cuerp0... algo maravilloso. Hugo Téllez. Mi más hermosa experiencia fue conocer la casa natal del Padre Kentenich. Fue muy difícil escuchar la historia algo triste de cuando vivía con su familia... Cuando fui a la tumba del Padre y puse mis manos en las suyas, sentí que me habían quitado un gran peso de encima por la carga emocional que había estado soportando. Sentí como sanaba emocionalmente, nunca me había sentido tan en paz. Sentía como si tuviera alas, fue algo tan maravilloso... ¡Me sentí tan cerca del Padre Kentenich! Gracias, Padre, por sanarme emocionalmente. Por favor nunca me dejes, siempre te doy mi mano. Marion Gilbert, Texas. ¡Quedé admirada de lo real que es la Mater! Ella reina en mi corazón y este sentimiento me lo llevo a casa. Justo cuando entré al Santuario original por primera vez Ella le habló a mi corazón: " Yo cuidaré por todo". Llegué a Schoenstatt llena de problemas familiares y necesitaba sanar. Pero cuando escuché la vida del Padre Kentenich, mis problemas ya no eran tan graves. Sin embargo, en la casa del Padre Kentenich lo sentí a él quitándome los problemas de encima. Sentí una paz y una luz tan increíble. Tuve problemas con mi hijo y en el momento en que se lo ofrecí al Padre Kentenich ¡la carga ya había desaparecido!. Carole Thomas, Texas. |
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Last Update: 07.08.2007
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