Cuarenta kilómetros a pie en honor de la MaterDe la ermita en Concepción del Uruguay a la ermita en Pronunciamiento |
Fue un "pequeño y apretado grupo" que se puso en marcha desde Concepción del Uruguay, donde Maria Adela Gestner junto con su marido hace años están sembrando las semillas de Schoenstatt, peregrinando cada año al Santuario Nacional en Florencio Varela. Sólo dos matrimonios, con el corazón muy joven y lleno de entusiasmo por la misión, esparciendo la semilla de Schoenstatt en un pueblo cercano, Pronunciamiento. Jóvenes de La Plata que hacen una misión en ese pueblo. Un párroco que se contagia del entusiasmo que percibe en los jóvenes…y una Mater que no para de caminar y hacer su trabajo predilecto, despertar el Amor por Cristo: esa es la historia de Schoenstatt en Pronunciamiento. A continuación, el testimonio vital y entusiasta de Maria Adela Gestner sobre la primera peregrinación "de ermita a ermita". Un ramillete de jóvenes que han entregado su corazón a la Mater"A las 7 de la mañana salíamos con un grupito de 30 jóvenes desde la ermita de nuestra ciudad hasta Pronunciamiento, 40 Km. a pie en honor de la Mater. Fue una experiencia emocionante y llena de entusiasmo con este ramillete de jóvenes que han entregado su corazón a la Mater. Todavía de noche, el rosario se oía como un suave susurro al despuntar el día y el pequeño grupo se disponía a iniciar esta primera peregrinación uniendo las dos ermitas. Después de una breve oración comenzó la caminata cruzando el boulevard Irigoyen hasta llegar a la avenida Balbín para tomar el camino viejo a San Justo hasta la ruta 14. Un patrullero abría camino custodiando a los chicos que muy lentamente, apretaditos y felices, comenzaban esta gran travesía, con el corazón lleno de amor a su Madre y Reina, acompañados de una pequeña caravana de adultos, todos con una sola plegaria en su corazón: ¡poder llegar felices a destino! Ya en el cruce de ruta, una trafic de gendarmería estaba apostada para que los jóvenes, pequeños en número pero inmensos en amor, cruzaran este peligroso lugar sin inconvenientes. El día lucía radiante; sin bien frío, el sol salía fuerte e iluminaba augurando una hermosa jornada, que días anteriores había hecho pensar en cancelar la peregrinación por lo crudo y lluvioso del clima. Pero no, era una maravillosa mañana invernal y nada podía detener a estos jóvenes que a las 5 de la mañana partieron de Pronunciamiento en autos y camionetas rumbo a Concepción del Uruguay. Más tarde entendimos el regalo de la MTA: no había que suspenderla sino ponerse en camino sin titubear! Al cruzar la ruta, ya en el camino de tierra, otros autos y camionetas de algunos padres esperaban al grupo y allí comenzó la marcha. Iglesia peregrinaEl horizonte de pronto pintó una bruma gris casi negra y las formas de los árboles se borraban cada vez más, el cielo se oscurecía y la campiña entrerriana comenzó a pintarse del típico color del invierno, negros y bajos nubarrones anunciaban la lluvia. Pero ellos ni se dieron cuenta, y entre cantos y oraciones, avanzaban apretaditos formando un compacto grupo donde todos eran uno. Cuántas cosas pasaban en esos momentos por nuestras mentes... con Sonia, en la camioneta y al ladito de ellos, recordaba todos estos años de misión y parecía un sueño ver la imagen de la MATER avanzando, a veces en alto, otras abrazada a alguno, pero siempre al frente del grupo. Un párroco fascinado con el Movimiento por el obrar de los jóvenesDespués de 2 horas de caminata vino la primer parada. Un padre y Gustavo Gestner organizaron el desayuno y los jóvenes, felices sentados en el pasto, tomaron café y mate cocido. Se armó también un baño de campaña. Sólo se detuvieron algunos minutos y ¡otra vez en camino! Entonces comenzó a soplar un fuerte viento helado, el gris del cielo ya era negro, a punto tal que antes del mediodía parecía el atardecer, y comenzó a caer una llovizna intensa, fría y persistente, que para nada modificó el andar de los chicos, que al son de cantos y oraciones iban juntando piedritas blancas y oscuras de acuerdo con lo que ofrecían como aporte al capital de gracias, para depositarlas en una caja Durante el recorrido, en varias oportunidades apareció el párroco en su auto y bajando del mismo aplaudía el paso de los chicos, dándoles fuerzas para seguir: ¡Iglesia peregrina camino al Padre!!!! Estuvo todo el día atento y pendiente de ellos, y quedó fascinado con el Movimiento y el accionar de los jóvenes dentro de la parroquia. Y siguieron así hasta las 13.30 hs. en que arribaron a San Justo, donde el Padre los recibió con una gran olla de fideos en la parroquia y el sonido de las campanas, anunciando al pueblo que la mitad del recorrido estaba cumplido. Comieron y rápidamente se pusieron de nuevo en camino. Todavía quedaban 14 kilómetros de caminata y ya la lluvia caía fuerte sobre el camino de barro. Sólo la huella marcaba el paso pero el grupo, cantando y saltando, parecía no darse cuenta de ello. Verlos mojados y embarrados, pero felices y sonrientes era la muestra más cabal de que la Mater los sostenía y que nada podía detenerlos ya. Algunos subían por un ratito a la camioneta pero sólo unos segundos ya que cuando todos pasaban caminando, ellos también se unían. Jesús, en el Santísimo Expuesto, aguardaba el arriboAl llegar a la ermita que marca el cruce, a unos 6 Km. de Pronunciamiento, nuevos autos llegaban con padres y madres que se les unían y comenzaban a caminar con ellos bajo la intensa lluvia. Así, hijos con padres, sencillos, auténticos y felices, ofrecían a la Mater esta primera experiencia de amor y fidelidad. A las 5 de la tarde aproximadamente llegamos a Pronunciamiento. En la iglesia de San José, el Santísimo Expuesto esperaba, junto a un pequeño grupo de personas, a los chicos. Otra vez las campanas unieron el cielo y la tierra cuando llegaron ellos, mojados y embarrados, a dejar a los pies de la Madre este inmenso capital de gracias. Alrededor de la ermita todo era cantos y saltos, ofrecidos con tanto amor mientras se entronizaba la cruz de la unidad. Luego vino la misa, la eucaristía, la bendición con el Santísimo, y por último unas emotivas palabras culminaron con el llanto de todos y con el agradecimiento eterno de poder haber ofrecido esta peregrinación a la Mater para que Ella se glorifique por siempre aquí. |
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29.07.2005
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